Aquella tarde, aquellos días, estos mismos, era como si alguien hubiera muerto, como si yo hubiera muerto. Porque había sido algo más que perder el más verdadero de los amores verdaderos, aunque no fuera uno de esos que matan, porque no había bastado para matar a nadie. También era la perdida de un futuro al completo, una familia entera...Toda la vida que yo había escogido. En mi no importaba nada, estaba cegada y no habia futuro, y no habia paz. Tampoco importaba si no me quería. No importaba cuánto tiempo pudiera vivir; jamás podría querer a otro. Puede sonar tópico y retorico pero es lo que sentia es lo pensaba, mi corazón no tenia eléctricidad suficiente como para volver a tener vida, y menos para ir regalandola.
Yo era como una luna perdida -una luna cuyo planeta había resultado destruído, igual que en algún guión de una película de cataclismos y catástrofes- que, sin embargo,había ignorado las leyes de la gravedad para seguir orbitando alrededor del espacio vacío que había quedado tras el desastre.
Y entre todo el caos había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío. El amor concede a los demás el poder para destruirte. A mí me habían roto más allá de toda esperanza. Y era una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido.
Y entonces me recordé a mí misma que el amor es irracional. Cuanto más quieres a alguien, menos lógica tiene todo. Entre la pena y la nada había decidido escoger la nada y en ese vacío de alma me encuentro.

¿Te has fijado? La vida es como una moneda: puedes gastarla como quieras, pero sólo puedes hacerlo una vez. Sé que cuando se vive con el corazón todo es acierto pero, me aterroriza no estar haciendo lo correcto con mi moneda y perderla. Tampoco veo ninguna razón para sentir miedo. No podria imaginar que quedara nada en el mundo que pudiera darme miedo, al menos no fisicamente. Era una de las ventajas de haberlo perdido todo. Sólo se puede ganar.

Volveré tan pronto que no tendrás tiempo de echarme de menos. Cuida de mi corazón lo he dejado contigo.