
És el día, supongo, he quemado asta el último cartucho esperando el rescate.
Y sólo he recibido, lo que temía encontrar, nada.
Pero supongo que es mejor así, siempre ha sido así, y no me va tan mal, vamos
escalando la montaña, y de eso se trata la vida de subir de nivel. De avanazar, el error es de los que no son capaces de aceptarlo.
Sinceramente se hace extraño, tanto camino, tantos esfuerzos, tantas lágrimas, tantas sonrisas, para terminar así. Ignorando la verdad.
Da igual me callaré, porque es más cómodo. Me callaré, porque ha ganado la razón al corazón.
Pero en el fondo, soy como el mosquito más tonto de la manada, voy detrás de tu luz, aunque me lleve a morir. Te sigo, como le siguen los puntos finales a todas las frases suicidas que buscan su fin. Cómo el poeta que decide trabajar en un banco, será que yo en el peor de los casos, le he hecho una llave de yudo a mi pobre corazón, obligandole a firmar llorando, está declaración.
He quemado el último cartucho.