La idea de perder tanto control sobre la felicidad personal es insoportable. Esa es la carga, al igual que las alas, tienen un peso, un peso que notamos sobre la espalda,pero son una carga que nos levanta, una carga que nos permite volar.
Otra noche de esas en las que llegas tan cansada hasta tu habitación, cuando miras al reloj no ves horas ni minutos sólo el tiempo que tu cuerpo aguantará. Te grita el corazón, o el bazo no lo sé. -¡Ponte ya el pijama y acuestate!. Tumbada en la cama, tan grande y tan solitaria, tan blanca. El techo de la habitación se precipita contra mi pecho, desaparece el yeso blanco, ahora todo lo que veo es una vista panoramica del cielo que contemplemos juntos la ultima vez. La luna brillaba radiantemente detrás de nosotros con las estrellas bailando por ti, por los dos. El mar fue nuestra banda sonora. Siempre lo recordaré, cada noche como está, cuando me estire en la cama después de haber estado contigo. ¿Comprenderé algún día porqué se me eriza la piel y una bandada de golondrinas echan a volar cada vez que una minima parte de tu piel roza mi piel?

