Déjala arder...

Dejé caer mi corazón, y mientras caía te levantaste para reclamarlo. Pero tarde, era oscura y estaba acabada. Pretendes besar mis labios y salvarme. Y casi lo consigues pero NO, mis manos estaban fuertes listas para agarrarte pero mis rodillas estaban demasiado débiles como para sostenerme entre tus manos sin caer a tus pies. Y desde ahí se ve tan bien esa parte de ti que nunca, nunca conocí, todas las cosas que dijiste nunca fueron ciertas y los juegos que jugaste siempre los ganaste. Pero prendí fuego a la lluvia, y la vi,caer mientras tocaba tu cara, ardió mientras yo lloraba porque la escuché gritando tu nombre.
Cuando me tumbaba contigo podría haberme quedado ahí para siempre, cerrar los ojos y sentirte aquí para siempre, tu y yo juntos, nada podría ser mejor. Pero hay una parte de ti que nunca sería cierta, y las cosas que dirías nunca serian ciertas, y los juegos a los que querrías jugar siempre los ganarías... Pero No, porque me decidí a prender fuego a la lluvia y nos arroje a los dos dentro de las llamas, donde sentí algo parecido a morir pues sabía que sería la última vez.


-A veces me despierto y miro a la puerta desde donde te oigo llamarme, una broma cerebral, ahora que te he dejado debo estar esperando por ti. Incluso ahora que todo está acabado, no puedo evitar -