Y caigo en la cuenta de que todo lo descrito hasta estas lineas significa que yo no soy mas que un bastón apoyado en la esquina de su historia, ansioso de que lo tome a todas horas, no vaya a caerse, y yo mirando sin poder hacer nada. Tengo cada mañana una alegría esperándome para regalarse, para ofrecerse como bálsamo de mis días, para que a cambio de la contraseña de siempre, me vista de hada madrina y conjure sus dudas y de paso todas las mías...
¿Algúna véz te has cruzado con un desconocido y has sentido esa sensación de familiaridad? ¿Una fuerte conexión como si el tiempo se detubiera en ese instante en el que vuestras miradas se cruzan? Esa persona especial, esa sensación de necesidad, de protegerla, de protegeros mutuamente, mi alma gemela.


