No hay reloj que gire hacia atrás:

Y si pudiéramos perseguir la última ráfaga de luz sobre el mar, antes de cerrar los ojos, con la valiosa sensación de que ya nada podrá lastimarnos. Si consiguiéramos atrapar la sombra del primer beso que nos rozó la piel y esconderla entre las manos para no sentir el filo íntimo de esa pena que nos hace girar ciegos la esquina que todo lo concluye. Si antes de explicarle al corazón que ya no debe seguir latiendo, que debe vaciarse como un jarrón roto en medio del desierto. Si consiguiéramos por un momento detenernos para contemplar el mas pequeño de los recuerdos, la mas insignificante palabra que nos quedó impresa en la memoria. Si alzando los brazos a la nada pudiéramos encontrar un abrazo más. Ninguno de aquellos a los que miré a los ojos tras ese último instante escondería el reflejo metálico de una paralizada tristeza y no recordaría con nitidez el miedo, como una serpiente entre las manos.






Verano en  Blanes


Para contarte que;

Hubo un día de pequeñas luces. También de músicos diminutos entre las ramas. Y la madera tibia de agosto en plena noche, cuando me cantabas. Nadie nace para seguir viviendo. Pero en la tela que teje cada noche la luz serena, entre el murmullo imperceptible de la tierra, en el fondo oscuro del universo y la piel suave de las estrellas, cuando te nombre entre sueños y vengas, sera la muerte la que llore tu ausencia.
Es extraño, tan cerca de tus cenizas y nada siento. Cada palabra esta prendida en la lumbre de la memoria ya extinguida. Pudo más el amor. Nada hay tuyo en estos huesos, en esa luz triste de noviembre que entre las sombras se arrastra a ramas ya dormidas. Es tan largo este camino sin ti.






cumple Alba