Ahora el pasado era irrelevante. Era una puerta cerrada que sólo me habia traido hasta la situación actual.
El presente era incierto. Un lúgar lleno de dudas y miedos, un lúgar turbulento. Pero el futuro existia para hacer marchar los miedos y para hacer que el pasado, igual, que el futuro fueran soportables.
El futuro era allí donde vivian los sueños y las esperanzas.
Y ahora estoy dispuesta a encaminarme.
Pero nada podía evitar que toda una série de recuerdos tristes y dolorosos me abordarán de nuevo. Quizá habia sido a causa de la vibrante mélodia del móvil, una reminiscencia de una pequeña parte de lo que había sido mi vida diária, y habían provocado los pinchazos en mi estómago, igual que los dolores fantasmales de una extremidad amputada, siguen allí.
Enamorarse de la bestia, no siempre te combierte en Bella.




