
El destino es el mejor mecanismo de defensa.
Nos ofrece consuelo, proporcionando orden al universo. Y nos ahorra tiempo y fuerzas a la hora de explicar (sobretodo a nosotros mismos) lo inexplicable. Poco a poco había ido dejando de ser tan escéptica y me iba volviendo más creyente. Creer era, sin duda, más sencillo y además me ayudaba. Creía porque no me quedaba ningún otro remedio.
Nunca crees que te pasará a ti.
Te imaginas como debe ser. Ves la escena una y otra vez con pequeñas variaciones, pero en el fondo, no crees nunca que te pueda pasar a ti. Es una cosa que solo pasa a los otros.
Si ha de ser será.
Creer en esta expresión puede ser bueno o no. Con una actitud de ''Si ha de ser será'', uno encuentra que es fácil hacer frente a situaciones complicadas o difíciles de entender. Pero una actitud así también nos pueden arrebatar el poder que ejercemos sobre nuestra vida, y librarnos de la responsabilidad que tenemos. Si las cosas funcionan, quiere decir que todos nuestros esfuerzos han sido inútiles, porque , a fin de cuentas lo que te ha pasado ha sido porque tenía que pasar, tanto si nos esforzamos como si no. Hay que decidir si crees en ti mismo más que en el destino.