Sólo alguien increíblemente genial puede aparecer como arte de mágia en la vida de otra persona y parecer que hubiese estado siempre.
Y echo de menos tantas cosas que no se por donde empezar. Resulta que la inocencia perdida es como el himen roto. Irrecuperable. Tenía rincones secretos llenos de lapices de colorear y ahora tengo miles de paquetes de maquillaje. Piruletas en vez de cigarrillos. Las inocentes se convierten en putas. La tarea va a la basura. La detención se convierte en suspensión. Los teléfonos móviles se utilizan en clase. Los zumos se convierten en vodka. Las bicicletas se han convertido en coches. Los besos a su vez en sexo.
¿Te acuerdas cuanto significaba conseguir una altura oscilante en el patio del recreo? ¿Cuando la protección significaba usar casco y rodilleras? ¿Cuando lo peor que podrías conseguir de un chico, era cojer piojos? ¿Cuando los hombros de papá, eran el lugar más alto de toda la Tierra, y tu madre era tu heroína?
Los problemas raciales consistían en ver quién era el más rápido. El único fármaco que se conocía era el jarabe para la tos. El dolor más fuerte era el que sentías cuando te raspabas las rodillas. Las despedidas eran sólo hasta el día siguiente, ni si quiera podía esperar a crecer..

