Para ser buen cirujano hay que pensar como un cirujano, las emociones perturban, hay que tragarselas y entrar en una sala estéril donde el prodecimiento es muy simple: cortar, suturar y cerrar. A veces te enfrentas a una herida que no cicatriza, una herida, a la que se le saltan los puntos. Dicen que la práctica conduce a la perfección, en teoría, cuanto más pienses como un cirujano, más cirujano serás. Cuanto mejor se te de ser neutral, clínico: cortar, suturar, cerrar... Más difícil será cambiar el chip, dejar de pensar como un cirujano, y recordar lo que se siente cuando piensas como un ser humano.
Siempre tiene que haber un handycap en fechas señaladas. Directamente me hubiese quedado estirada
en la cama, protegida con capas de telas, viendo como la luz que se filtra tras las ventanas gana intensidad, pero me han obligado a plantarle cara al hoy. No sé bien porqué, pero algo me dice que no tardaré en volver a esconderme, a desconectarme, este mundo no esta hecho para mi. En 18 años todavía no le he cogido el truco a esto de vivir. Me pregunto si se puede lograr, el olvidarse de lo que duele, el motivarse con lo que no se tiene.
Hoy es uno de esos días en los que abres los ojos y un pensamiento viene a ti, hoy no será del todo un día corriente, hoy se abrirá tu mente. El mensaje que me han dado los gritos de las gaviotas y los golpes de las obras es el siguiente; Indiferencia, mucha indiferencia Leila.
Y en esas me encuentro.

