Pero..¿ y Helena qué pensó?
-No tengas miedo, que yo cuidaré de ti, yo te abrazaré cuando te sientas sola, yo te escucharé cuando tengas un secreto que contar, yo te mimaré cuando vuelvas cansada de la escuela, yo miraré debajo de tu cama y tus armarios, procurando que no haya monstruos acechando, yo te arroparé a la noche antes de dormir, para que tus sueños sean como los deseas, yo vigilaré por debajo de la puerta esos pasos que no quieres que a tu cama vengan, yo lo veré y sabré todo, por eso siempre podrás contar conmigo, porque te creo y estoy para lo malo y para lo bueno.
- Buenas noches, y gracias Señor Osito.
Como una virgen más, con su halo de inocencia brillando alrededor de su recta figura, arrodillada frente el retrato de su Dios, una foto amarillenta de su madre, la que siempre le han dicho que está en el cielo cuidando de ella. Con sus manos cruzadas, su oración pretende ser canto de sirena que haga romper el navío de su enemigo. Aunque hace años que parece no ser escuchada, eso no le hace perder la esperanza, es evidente que si cuesta entenderse aquí en la tierra con la gente, imaginaros con los ángeles del cielo. Por eso prueba y prueba, hasta que su momento de paz se ve irrumpido por una elocuente peste a whisky y a ron. Gritos inconcebibles, surcan a plomo la habitación, luego un golpe seco, y dos...[...] Empieza a llover, levanta la vista del frío mármol del suelo, hacia el ventanal, y sólo puede decir. ''Deja de llorar, Mamá''.



